¿Cómo viven los mexicanos el mundial en el extranjero?

Su sentido de pertenencia se manifiesta a través de los símbolos patrios; los colores verde, blanco y rojo están impresos en su vestimenta y en sus rostros. También se expresa con otros elementos que les da identidad colectiva: los trajes típicos, la música, gastronomía, cultura e historia.

   

Ya sea en Rusia, Australia o Países Bajos, los mexicanos viven la fiesta del futbol de una manera muy peculiar. Los colores y escudo de la Bandera nacional están impresos en sus playeras, gorras y accesorios.

Además de los símbolos patrios, es inevitable portar los sombreros, ya sean de charro, norteño o revolucionario; los penachos, rebosos, zarapes, máscaras de luchadores... hasta las antenitas y el chipote del Chapulín Colorado.

Para la maestra Lídice Ramos Ruiz todos esos elementos son parte de la identificad colectiva del mexicano, que adquieren mayor relevancia cuando se encuentran en el extranjero.

“Cuando sales de este país, lo primero que haces es hablar de los símbolos patrios; es la primera comunicación que tienes con otras culturas: cuál es tu bandera, cuál es tu escudo, cuáles son las comidas más importantes, las fechas cívicas indispensables, cuáles son tus héroes de la patria; y generalmente cargas cosas físicas, que lo representen”, comentó la catedrática de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).

La profesora de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL ha pasado diversas etapas de su vida en el exterior. Esa pertenencia experimentada en años anteriores, es similar a la que expresan diversas generaciones de mexicanos, como ahora en la Copa Mundial Rusia 2018.

“Esto no ha pasado de moda, yo veo a los jóvenes que son más viajeros y que el futbol se ha convertido en el vehículo para viajar a otros países. Ese núcleo duro del nacionalismo permanece”.

Ramos Ruiz comentó que, incluso la misma comercialización, fomenta esta identidad al incorporar los colores patrios en los uniformes de los jugadores y que también portan los aficionados.

Agregó que en ocasiones han querido innovar, pero cuando regresan a lo representativo, vuelven los símbolos patrios a predominar. “Por ejemplo, ahora me decían: qué bonito se ve el verde mexicano, ese sí es el verde bandera”.

Destacó que los personas cargan en su equipaje todo aquello que lo mantiene ligado a su país, además de esos recuerdos básicos para intercambiar con otras personas: sombreros, llaveros, botellitas de tequila.

“Todo eso es indispensable, incluso para los jóvenes que son globales, y entonces uno se pregunta: ¿eso qué significa? Es parte de la configuración del ser humano, ya que necesita tener un sentido de pertenencia; lo símbolos patrios te dan esa pertenencia”.

Un fenómeno singular, agregó, son las máscaras de luchadores, una viva expresión de la cultura popular que ha permeado generaciones de mexicanos. Del ring a las gradas del estadio, se desplazaron el Santo y Blue Demon, pese a las recomendaciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México de evitar, por cuestiones de seguridad, estos accesorios en vías y plazas públicas, así como transporte colectivo.

Por
Eduardo Loredo Rivera
Fecha
Junio 26 de 2018
Fotografía
Cortesia